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Tengo pereza de todo: qué hacer cuando se te acumulan las cosas

Una chica tumbada boca abajo en un sillón, con ropa y cojines tirados por el suelo

Domingo, 17:00. La lavadora lleva horas esperando a que la tiendas. Hay un correo del curro sin contestar desde el jueves, la cita del dentista sin pedir y la habitación hecha un desastre. Llevas todo el día diciendo "ahora". Tengo pereza de todo, piensas, y no exageras: no hay nada en la lista que te apetezca.

No eres el único. Si escribes "tengo pereza" en Google, entre las sugerencias aparece "tengo pereza todo el tiempo".

Cuando la pereza es de todo, el problema no suele ser cada tarea. Es el montón. Sácalo de la cabeza, elige una sola cosa, empieza por un trozo pequeño y haz que dejarla para mañana te cueste algo.

Por qué tengo pereza de todo

Una tarea pendiente se puede mirar. Un montón de ellas pesa como un bloque. Cada vez que piensas en una, te acuerdas de las otras, y la pregunta ya no es "¿tiendo la ropa?", sino "¿por dónde empiezo con todo esto?". Esa pregunta no tiene una respuesta fácil, así que no la contestas y sigues en el sofá.

Si lo que te pasa es que aplazas algo concreto sabiendo que te va a salir caro, eso tiene nombre: procrastinar. Y si llevas semanas sin ganas de nada, ni siquiera de lo que antes te gustaba, cuéntaselo a tu médico, porque puede no ser pereza. Y si lo que te pesa no son las tareas sino el cuerpo, mira cómo saber si es pereza o cansancio.

1. Saca todo de la cabeza y ponle día a cada cosa

En un estudio de la Universidad Estatal de Florida, E. J. Masicampo y Roy Baumeister vieron que las metas sin terminar se quedan dando vueltas: a los participantes se les colaban en la cabeza mientras hacían otra cosa. Cuando escribían un plan concreto para esas metas, ese efecto desaparecía. No hacía falta terminarlas, solo decidir cuándo y cómo.

Escribe la lista entera. Al lado de cada cosa, pon cuándo: "dentista: lunes a las 9:30, llamar". "Correo: martes al llegar al curro". Lo que ya tiene día deja de pedirte atención hoy.

2. Elige una sola cosa para hoy

De toda la lista, una. La que más alivio te da quitarte de encima o la más rápida, da igual. El resto ya tiene su día.

3. Empieza por un trozo, no por la tarea

"Ordenar la casa" da pereza. "Recoger la ropa de la silla" casi no.

Un metaanálisis de la Universidad de Berna de 2025 repasó décadas de experimentos con tareas interrumpidas. La idea famosa de que recordamos mejor lo que dejamos a medias no se sostuvo. Lo que sí encontraron fue una tendencia general a retomar las tareas que se quedan a medias. Una tarea que ya has empezado tiende a llamarte para que la termines.

4. Usa el montón a tu favor

John Perry, profesor de filosofía en Stanford, lo llamó procrastinación estructurada: quien procrastina puede hacer tareas difíciles e importantes siempre que sean una forma de no hacer otra más importante.

Si la tarea grande no se mueve, deja que la huida sea otra cosa de la lista. Llamar al dentista para no ponerte con el informe sigue siendo tachar algo. Pasarte una hora en el móvil, no.

5. Que dejarlo para mañana cueste algo

Hoy no hacer nada sale gratis. Coge la cosa que has elegido y ponle un precio pequeño. Díselo a quien viva contigo: si a las 19:00 la ropa no está tendida, la cena de hoy la pagas tú.

Es lo mismo que funciona cuando te da pereza ir al gimnasio o cuando quieres madrugar sin pereza: no esperar a tener ganas, sino que no hacerlo deje de ser gratis.

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