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Qué es procrastinar y por qué lo haces aunque sepas que te saldrá caro

Una mujer descalza lee un libro tumbada en el sofá, con una manta de cuadros sobre las piernas

Tenías que ponerte con el informe a las 16:00. Abres el móvil „solo un momento“, contestas un mensaje, ves un vídeo, y cuando levantas la vista son las 17:10 y el informe sigue sin empezar. Si te preguntas qué es procrastinar, es exactamente eso.

Procrastinar es retrasar a propósito algo que tenías intención de hacer, aun sabiendo que el retraso te va a perjudicar. El diccionario de la RAE lo resume en dos verbos: „diferir, aplazar“.

Qué es procrastinar y qué no

La definición más citada en psicología es la de Piers Steel, investigador de la Universidad de Calgary: retrasar voluntariamente algo que pensabas hacer, aunque esperes estar peor por ese retraso. Hay dos detalles que importan. Nadie te impide empezar. Y tú sabes que te va a salir caro.

Por eso no todo aplazamiento cuenta. Dejar un correo para mañana porque hoy te falta un dato es organizarte. Dejarlo porque te da pereza abrirlo, sabiendo que mañana tendrás menos tiempo, es procrastinar.

La palabra viene del latín: pro, „hacia delante“, y crastinus, „de mañana“. Mandar las cosas a mañana, literalmente.

Por qué procrastinamos

En 2007 Steel publicó un metaanálisis en el Psychological Bulletin que reunía 691 correlaciones de estudios sobre procrastinación. Lo que mejor la predecía era esto:

  • Que la tarea te resulte desagradable. Cuanto más te disgusta, más la aplazas.
  • Que la recompensa quede lejos. Un examen dentro de un mes pesa poco frente a una serie esta noche.
  • Que no confíes en hacerlo bien.
  • La impulsividad y la facilidad para distraerte.

Fuschia Sirois y Timothy Pychyl añadieron una pieza en un artículo de 2013: procrastinar sirve para arreglar el ánimo a corto plazo. La tarea te genera malestar (aburrimiento, ansiedad, miedo a hacerlo mal) y aplazarla te alivia en el momento. El precio lo paga tu yo del futuro, que en ese instante sientes lejos. Visto así, procrastinar tiene más que ver con cómo gestionas lo que sientes que con cómo gestionas el tiempo.

Es muy común. Según la revisión de Steel, entre el 80 % y el 95 % de los universitarios procrastina, y entre el 15 % y el 20 % de los adultos lo hace de forma crónica. Más del 95 % de quienes procrastinan querrían hacerlo menos.

Y si te pasa a ti

Entender por qué lo haces ayuda, pero no te sienta delante del informe. Tienes los pasos concretos en cómo dejar de procrastinar. Y si aplazar te bloquea a diario y te genera mucha ansiedad, hablarlo con un psicólogo puede ayudarte.

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