Cómo saber si es pereza o cansancio, y qué hacer en cada caso
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Son las 19:30. Sales del curro con la idea de ir al gimnasio o de ponerte con eso que llevas toda la semana aplazando. Llegas a casa y el sofá te llama. "Estoy reventado", te dices. A lo mejor es verdad. O a lo mejor es pereza con otro nombre.
¿Cómo saber si es pereza o cansancio? Mira qué te pesa. La pereza va de la tarea: no te apetece eso en concreto, pero para otras cosas sí tienes energía. El cansancio va del cuerpo: te pesa todo, también lo que te gusta. Con pereza, lo que funciona es empezar. Con cansancio, lo que funciona es descansar.
Pereza o cansancio: la pregunta que lo aclara
Pregúntate esto: si ahora te propusieran un plan que te apetece, ¿irías? Si te escribe un amigo para tomar algo y de repente te animas, no te faltan fuerzas. Lo que no quieres es esa tarea.
Tiene sentido. En una revisión de 691 correlaciones, el psicólogo Piers Steel encontró que lo desagradable que nos resulta una tarea es uno de los factores que más se repiten cuando la dejamos para luego. La pereza suele hablar de la tarea, no de tus fuerzas.
Si ni el plan bueno te apetece y lo único que quieres es tumbarte, apunta a cansancio.
Mira cómo has dormido esta semana
La segunda pista está en tus noches, no en el día de hoy. Los CDC de Estados Unidos recomiendan 7 horas o más a los adultos de 18 a 60 años. Y en España mucha gente no llega: según la Sociedad Española de Neurología, el 56 % de los adultos duerme menos horas de las recomendadas.
Lo traicionero es que no siempre lo notas. En un experimento de la Universidad de Pensilvania, Hans Van Dongen y su equipo dejaron a adultos sanos dormir 4 o 6 horas por noche durante 14 días. Su rendimiento empeoró día a día. Al final, rendían como alguien que ha pasado hasta dos noches sin dormir. Pero ellos solo se notaban un poco más somnolientos.
Así que si llevas una semana durmiendo 5 o 6 horas, ese "no puedo más" de las 19:30 puede ser sueño atrasado, no pereza.
La prueba de los cinco minutos
Si sigues con dudas, empieza. Cinco minutos, nada más: ponte las zapatillas, abre el documento, haz la primera serie.
Si a los cinco minutos ya estás metido, era pereza. Lo difícil era arrancar. Si sigues igual o peor, para. No te faltan ganas, te faltan fuerzas.
La prueba solo vale si te das permiso de verdad para parar. Si no, es otra forma de obligarte.
Si es pereza: decide antes, no en el sofá
La pereza gana cuando decides en el momento, con el sofá delante. Decide antes qué vas a hacer, a qué hora y qué es lo mínimo que cuenta. Tienes ideas concretas para madrugar sin pereza y para cuando te da pereza ir al gimnasio.
Si es cansancio: descansa, no aprietes
Aquí no hay truco de motivación que valga. Forzarte con sueño atrasado no te hace más disciplinado. Te deja más cansado mañana.
El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos lo llama un mito: creer que uno se acostumbra a dormir poco sin que pase nada. Cambia el entrenamiento por un paseo, o por nada. Acuéstate antes esta noche y mira qué le está quitando horas a tu sueño.
Si el cansancio dura semanas o no se te pasa al descansar, consúltalo con tu médico.
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